(*) Por Elina Nicoloff

Las exitosas que no nos animamos a tanto

Elina Nicoloff, abogada.

Servicios
Redes Sociales
19/04/2016 | 20:18

Hipólito Yrigoyen nace en Buenos Aires el 13 de julio de 1852, hijo de un vasco francés y de Marcelina Alen (hermana mayor de Leandro). Hacia 1886, los diarios de la capital habían publicado una noticia inaudita para la época: un desconocido profesor de filosofía, historia e instrucción cívica de la Escuela Normal de Maestras (fue nombrado en 1880) donaba sus sueldos a los Sociedad de Beneficencia con destino al Asilo de Niños, además de becar a las alumnas más pobres y a las maestras enfermas.

El hombre no era conocido y no se dedicaba aún a la política. Treinta años después haría lo mismo con sus sueldos como Presidente de la República.

Fue Comisario de Balvanera y conocía los modos de vigilancia y la manera de escapar del acoso policial. Nunca pronunció un discurso, se negaba a las entrevistas periodísticas, escapaba a los fotógrafos porque esas imágenes le parecían un gesto de vanidad. Eludía las asambleas públicas y los mítines partidarios y escribía poco y mal. Para Hipólito Yrigoyen el silencio era un instrumento político. Era estratégico.

Entre 1882 y 1889 forjará su patrimonio personal, convirtiéndose en estanciero. Compra y arrienda campos en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y San Luis. Con el tiempo será propietario de 25 leguas. Esa fortuna, nada despreciable, la consumirá en pos de lograr su proyecto político.

La UCR era para él un conglomerado heterogéneo al que nunca definiría como un partido y siempre sería percibido como un movimiento donde sectores de la clase dominante convivieran con sectores populares, estancieros y peones con burguesía urbana y clase obrera, a la que más adelante se unieron también los hijos de inmigrantes que aspiraban a integrarse a la sociedad, abandonando la posición marginal de sus padres.

Con la sanción de la Ley Sáenz Peña que establecía el sufragio secreto y obligatorio sobre la base de los padrones militares, esa U.C.R. resultó triunfante.
En la votación del 2 de abril de 1916 de los casi 8 millones de habitantes que registraba el censo de 1914, estaban habilitados para votar un poco más de un millón de personas y votaron efectivamente menos de 750.000. Obteniendo la UCR 372.810 votos contra 154.540 de los conservadores ugartistas, 140.443 del Partido Demócrata Progresista y 56.107 del Partido Socialista, por lo que no tenía asegurado Yrigoyen su elección como presidente.

Recién el 20 de julio de 1916 el Colegio Electoral consagró ganadora la fórmula radical Yrigoyen - Luna por 152 electores, uno más de los necesarios, luego de meses de negociaciones e intrigas (en las que Yrigoyen se negó a intervenir y, menos aún, hacer concesiones) dentro del mismo partido para completar el número requerido de electores.

Obviamente en el Congreso Nacional no tenía la mayoría: ocuparon 43 bancas sobre un total de 120 de la Cámara de Diputados y 4 sobre 30 Senadores.
Al momento de la llegada del radicalismo al gobierno, las condiciones económicas eran pésimas. Promediaba la Primera Guerra Mundial, las inversiones extranjeras estaban interrumpidas y las exportaciones de los productos primarios argentinos eran mínimos. El país estaba en recesión.

Pero así y todo Yrigoyen favorece a las intervenciones estatales en cuestiones sociales: se establece el sueldo mínimo y jubilaciones para algunas actividades, se sanciona la ley de accidentes de trabajo, se preocupa por la vivienda obrera, establece la obligación de pagar el trabajo en moneda nacional (prohibió los vales); crea algunas cooperativas agrícolas y gracias a la política colonizadora un poco más abierta de los radicales, logró transformar en propietarios de la tierra a numerosos arrendatarios, tantos como en todos los años anteriores.

En 1918, respondiendo a una idea cultural expresada por el radicalismo se produce la Reforma Universitaria, iniciada por la juventud universitaria argentina en la ciudad de Córdoba y propagado después en todos los países de Latinoamérica, cuyo nombre se da por haberse iniciado en las aulas de superiores, pero que es insuficiente para expresar todo el contenido de acción que luego se desarrolló y que hizo punta a nivel mundial. La Educación Superior o Universitaria argentina, se convirtió en educación de excelencia.
Por éstos motivos y algunos más, recordar los cien años de la primera elección del presidente por el voto universal es casi una obligación para todos los argentinos.

Y si además queremos comparar logros democráticamente conseguidos con los de la última década en la que se gobernó con un congreso alineado convertido en escribanía, con una situación económica mundial excepcional para la argentina que fue desaprovechada, en la que la educación retrocedió a niveles nunca imaginados y en la que la clase media casi desapareció dando nacimiento al 30% de pobres en nuestro país, necesitaríamos de mucha imaginación.
Esa ficción o esa construcción, sólo puede ser obra de un exitoso arquitecto egipcio. Los simples abogados (supongo que aún las exitosas colegas), no nos animamos a tanto.

(*) Abogada. Magíster en ciencias políticas. Miembro de la cátedra Derecho Público Provincial y Municipal de la Universidad Nacional del Nordeste. Autora del libro “Historia del Radicalismo Chaqueño”.

Volver arriba
Programa en el aire
  • Maiz
  • Soja
  • Girasol
  • Trigo
Mercado Actual Anterior Var%
Rosario
Mercado Actual Anterior Var%
Rosario 2655
Mercado Actual Anterior Var%
Rosario 1725
Mercado Actual Anterior Var%
Rosario

Sorteo del dia: 19/09/2017

  • La primera
  • Matutina
  • Vespertina
  • Nocturna
  • 8366
  • 9041
  • 0002
  • 4621
  • 4064
  • 0428
  • 7907
  • 4253
  • 2283
  • 4730
  • 9379
  • 9963

RADIO CORDIAL99.7 Mhz · 9 de Julio 1311 · CP 3722 · Tel: 03731 - 460986 / 460989 · Cel: 3731 - 433624 · Las Breñas - Chaco - Argentina
Copyright © 2010 . Radio Cordial. - Resolución: 1024x768 pixeles.